Principales corrientes psicológicas en Psicoterapia

Existen diversas perspectivas psicoterapéuticas o corrientes psicológicas. Éstas varían según la teoría que las sustente. Con teoría, nos referimos al paradigma que explica al ser humano desde cada corriente. Algunas tienen un punto de vista más humanista, otras más centradas en el inconsciente o en el procesamiento de la información. Mientras otras, se centran en los valores o en el presente.

Además se deben tener en cuenta otros factores característicos: como el rol del terapeuta (pasivo o directivo), el rol del paciente o las herramientas utilizadas, el número de individuos incluidos en las sesiones, etc. Todo esto explica la diversidad de dichas corrientes psicoterapéuticas.

Entre las principales corrientes psicológicas, podemos encontrarnos con:

  1. Psicoanálisis – Sigmund Freud
  2. Psicología analítica – Carl Jung
  3. Psicología Humanista – Carl Rogers
  4. Psicoterapia Gestalt – Perls
  5. Análisis Transaccional – Berne
  6. Psicodrama – Moreno
  7. Psicoterapia Bioenergética – Lowen
  8. Sistémica – Diferentes escuelas
  9. Terapias de Tercera Generación – ACT, Mindfulness, Psicología Positiva, TDC, etc.

Seguro que te suena haber oído hablar de muchas de estas perspectivas psicológicas. El orden de las corrientes se ha estipulado, más o menos, cronológicamente.

Estas corrientes psicológicas son muy diferentes entre sí, aunque unas más que otras. Pero todas tienen un componente común: alcanzar el conocimiento de “quién soy yo“. Una pregunta que nos pasamos toda la vida intentando resolver.

La Psicoterapia no es más que otro “manual de vida”. Es un cursillo intensivo de lo que a veces se tarda una vida en conseguir, y otras ni si quiera se consigue.

Y qué corriente elegir..

Cada corriente tiene unas aplicaciones recomendadas. Así por ejemplo, se recomiendan las técnicas más analíticas para tratar traumas y problemas asociados a la personalidad. O se recomiendan técnicas cognitivo-conductuales para problemas como las fobias u otros tipos de ansiedad.

También es importante tener en cunta las preferencias del cliente y la formación del terapeuta. Es posible que una técnica cognitiva funcione mejor en determinado TOC, pero a lo mejor un terapeuta experto en ACT, consigue mejores resultados. Esto es un punto clave, porque muchos estudios indican que, más importante que la corriente psicoterapéutica es la alianza terapéutica.

Profundizaremos mucho más en cada una de estas corrientes en futuras publicaciones. Si te interesa alguna en particula, dínoslo en los comentarios.

Qué es la Psicoterapia

Puede que a lo largo de tu vida hayas escuchado hablar incontables veces de la terapia psicológica o, lo que es lo mismo, psicoterapia. Pero, ¿qué es esto de la psicoterapia?, ¿para quién está recomendado? ¿qué son las corrientes psicológicas? Es posible que te preguntes: “¿puedo beneficiarme yo de estas herramientas?, ¿es necesario que sufra alguna enfermedad mental o trastorno grave para utilizarla?”. Pues bien, intentaremos resolver estas y otras cuestiones sobre la psicoterapia, a lo largo de esta entrada. ¿Te apuntas?

Qué es la Psicoterapia

La psicoterapia es un conjunto de teoría, técnica y práctica1. Que tiene como objetivo el manejo de pensamientos, sentimientos y conductas que, por alguna razón, se encuentran desadaptados y provocan cierto malestar.

Se produce entre un profesional de la materia y un cliente que busca ayuda para muy diversas afecciones. Estos problemillas no tienen por qué ser trastornos clínicos. De hecho, la gran mayoría de personas que acuden a terapia sólo buscan consejo y orientación y no tanto la curación de problemas psicológicos graves. Lo más normal es que las personas se presenten buscando respuesta a su ansiedad, depresión o problemas cotidianos (Ej. complicaciones en el mundo personal, en las relaciones con los demás, en el trabajo, etc.).

Entre los objetivos generales del tratamiento psicoterapéutico podríamos destacar:

  • La alianza terapéutica construida entre cliente y terapeuta es muy importante para alcanzar los objetivos.
  • Que busca cambios congruentes con tus objetivos, los objetivos del cliente.
  • Proporciona orden al caos que muchas veces habita nuestra cabeza: busca comprender nuestras ideas y acciones.
  • Si acudes a psicoterapia, esta te capacitará para afrontar y superar los miedos que antes evitabas.
  • Proporciona nuevos métodos para pensar, sentir y actuar de una forma más ajustada y beneficiosa.
  • Y, finalmente, disminuye o elimina esa sensación de malestar de la que todos hemos sido presos en algún momento de nuestras vidas2. Lo que probablemente se traduce en un mayor bienestar y, por lo tanto, en mayor sensación de felicidad.

En conclusión…

  • No es necesario sufrir una enfermedad mental para formar parte de este proceso.
  • La psicoterapia sólo busca, de acuerdo a tu modo de vida, mejorar tu situación y que puedas sentirte así más feliz.
  • Todo el mundo puede beneficiarse de ella. Y, por ello, personalmente, se la recomiendo a todos.

Podemos tomar la definición de Wolberg (1977) para explicar qué es la psicoterapia: “Es el tratamiento psicológico de problemas emocionales, en el que una persona entrenada establece una relación profesional con el paciente; para suprimir, modificar o paliar los síntomas existentes; intervenir en pautas distorsionadas de conducta y promover el crecimiento y desarrollo positivos de la personalidad.” Para comprender más acerca de la psicoterapia, debemos entender qué son las perspectivas o corrientes psicológicas. Esta publicación estará disponible esta semana.


  1. Tizón, J. (1992). Una propuesta de conceptualización de las técnicas de psicoterapia. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., Vol. 12 (43).
  2. INEFOC (2017). Introducción a la Psicoterapia. Apuntes del Máster en Psicoterapia del Instituto Europeo de Formación y Consejería.

La alianza terapéutica

La alianza terapéutica es la relación que se construye entre la persona que acude a consulta y su psicoterapeuta.

Se trata de una relación que debe ser lo suficiente fuerte y fértil, como para permitir que el individuo se desarrolle libre y confiadamente. Podríamos decir que la alianza terapéutica es el sustrato en el que crece la identidad del individuo, con la intención de dar buen fruto.

Para construir esta alianza de la mejor forma posible, se suelen requerir 

Ciertas condiciones:

  • Que el individuo se sienta totalmente aceptado tal y como es. Es imprescindible sentirse validado desde el inicio de la relación terapéutica. Esto permite que la persona tenga menos reparo en abrirse al terapeuta. Evidentemente, cuanto más pueda “abrirse”, más fácil y breve será el proceso terapéutico. Por eso no es recomendable que la persona se sienta juzgada o desaprobada, este sentimiento no beneficia el proceso. Por el contrario, si la persona se siente aceptada y sustentada, entonces alcanzará la suficiente confianza como para crecer y llegar a ser su mejor versión, sintiéndose apoyada por su terapeuta.

 

  • Debe haber una cierta afinidad entre el cliente y su terapeuta. Hay relaciones psicoterapéuticas que pueden durar años. Es imposible que, ciertas características del cliente y del profesional no se mezclen. Si, por ejemplo, hay mucha diferencia de ideales entre el usuario y su psicólogo, su relación va a verse mermada. Por un lado, el terapeuta no va a ser capaz de comprender el mundo del usuario. Por otro lado, el cliente no va a verse reflejado en las respuestas que esperaría. Al fin y al cabo, una relación con un psicoterapeuta es como el matrimonio, te van a ver “desnudo”, así que mejor sentirse a gusto con esa persona.

 

  • Que el cliente se sienta comprendido y escuchado. Cuando les contamos nuestros problemas a nuestros amigos, solemos encontrarnos con que las respuestas que nos dan están más encaminadas en dar su opinión, que en comprender lo que sentimos. Hay amigos que tienen un don natural para escuchar, pero muchos otros no. El profesional de la psicoterapia, sin embargo, tiene que poner todo su empeño en escuchar, comprender, y reflejar, todo lo que el cliente comenta. Todos nos sentimos bien cuando somos comprendidos y validados.

 

  • Que se palpe un ambiente de afecto, pero con la suficiente distancia profesional para que no se entremezcle lo personal. Al fin y al cabo, la parte personal del terapeuta es algo que no es relevante en la sesión. Aunque a veces, puede estar justificado y puede dotar al psicólogo de un cariz más humano.

Todas estas cuestiones son beneficiosas tanto para una parte, como para la otra. Y suelen permitir que la reación terapéutica sea fructífera.

Para qué sirve la alianza terapéutica

Esto es lo más importante de todo, y el objetivo principal por el que quería explicarte lo que es la alianza terapéutica. Y es que todos los estudios coinciden. El factor más impoortante en el éxito de la terapia es (adivina) la alianza terapéutica.

Más importante que la corriente psicológica, es la relación que se produce entre el cliente y su psicoterapeuta.

Por eso es importante que, si vas a iniciar una terapia, tengas en cuenta estas cuestiones. Es importante elegir el profesional que mejor se ajuste a tus necesidades y características.

Del mismo modo, se recomienda a los psicólogos y psicoterapéutas que, si por algún motivo, no logran desarrollar correctamente la relación con el cliente, deberían derivarlos a otros profesionales con los que puedan desarrollarse mejor.

 

VIVIR con mayúsculas – ¿Dinero o felicidad?

Cómo perseguimos nuestros sueños

Vivimos en un mundo en el que el capital, el trabajo, y las responsabilidades, son grandes factores que controlan nuestra vida. Buscamos la felicidad, pero lo hacemos por medio de vías que nos llevan justo a lo contrario. Tenemos que aprender a VIVIR con mayúsculas.

Todo el mundo quiere tener una casa preciosa, a ser posible con jardín, en un buen barrio, y un buen coche, una tele grande, sin preocupaciones económicas. Para ello, dedicamos gran parte de nuestra vida trabajando. Pero, cuanto más trabajamos, aunque tengamos más dinero para comprar esas cosas que queremos, tenemos menos tiempo para disfrutarlas. Y la ansiedad aumenta con las responsabilidades.

Entonces, la persescución de nuestros “sueños” se vuelve agotadora e imposible de realizar.

El ser humano es un ser paradójico

La Psicología viene estudiando la psique desde hace muchos años ya. Pero lo único que tenemos claro es que, muchas veces, nos comportamos de un modo bastante incongruente.

No hace falta que te lo diga dos veces, ¿verdad?, seguro que tú también sabes de lo que hablo.

Podemos pensar en mil situaciones de la vida diaria que apoyen esta idea, como por ejemplo: que nuestra expareja se comporte como el perro del hortelano aunque no quiera volver a retomar la relación; cuando lo hacemos nosotros; cuando tenemos prisa por crecer pero luego queremos volver a ser niños; cuando nos llama más la atención alguien que no nos hace ni caso, y sin embargo pasamos de aquella persona que lo daría todo por nosotrsos; si no tenemos trabajo, sufrimos por aburrimiento e inseguridad económica; si tenemos trabajo, sufrimos por la ausencia de tiempo; etc.

Sí, sí, es que somos así… cada uno de “su padre y de su madre”, pero nos comportemos todos de un modo un poco estúpido (sin ánimo de ofender, pero casi siempre es cierto).

Parece que, por un lado, nuestro cerebro, nuestra alma, tiene una única meta: ser feliz, tener una vida plena. Nos hace creer que las decisiones que hemos tomado en la vida han sido correctas, que lo hemos hecho lo mejor que hemos podido, y que ser como somos está muy bien.

Pero por otro lado, parece que nuestro instinto nos impulsa a querer otras cosas, nos empuja a estar disconformes, a querer cambiar lo que tenemos o lo que somos.

Vivir así es complicado

Es una paradoja, porque cuando alguien se mete con nosotros, con nuestra familia, nuestros amigos, nuestro país, etc., saltamos a la defensiva! Porque nos parece que, todo eso que es nuestro, es mejor que todo aquello que no lo es.

Aunque, justo a la vez, en nuestro fuero interno, debatimos eternamente: “¿por qué mis padres no son tan buenos como lo parecen los de otras personas?”, “¿por qué mis hijos no son tan obedientes como los de otros?”, “¿por qué mi país carece de aquello que me encanta de otras partes del mundo?”, “¿por qué no me siento agusto con mi forma de ser o de actuar, mientras otros sí parecen estarlo?”…

Y es que parece como si tuviéramos la necesidad de quedar bien delante de otros aunque sabemos que, cuando nos encontramos solos ante el espejo, no podemos mentirnos. Y es ahí donde vemos aquello de lo que carecemos, aquello que desearíamos llegar a ser o tener.

Por qué actuamos así

La naturaleza humana se podría describir como un continuo entre “conformismo y cambio potencial”. La Psicología estudia este fenómeno desde hace mucho tiempo porque, al contrario de lo que te proponía al principio, en realidad es bastante lógico que seamos así.

Ambos polos buscan que la persona se sienta feliz, que aumente su bienestar y alcance una vida plena. Por un lado, el “conformismo”, ayuda a que nos auto-convenzamos de lo maravillosas que son nuestras vidas y nos sintamos felices. Mientras que el “cambio potencial” o inconformismo, nos empuja a “mover el culo” para cambiar todo aquello que no nos hace feliz (con perdón de la expresión).

Parece que todo humano posee esta característica grabada en su interior.  Y aunque la mayoría se suele apostar a un lado u otro del continuum, sólo aquellos que son capaces de vérselas consigo mismos, sin tapujos y sin mentiras, pueden cambiar aquello que de verdad desean cambiar. En lugar de seguir conformándose con lo que les es dado, sólo porque sea más cómodo y sencillo no hacer nada al respecto.

El camino hacia la autorrealización

Pensemos un poco más detenidamente por qué ambas características llevan a la felicidad: En el primer, “conformismo”, que viene a ser otra palabra para designar “engañar a uno mismo para no sentirse mal con aquello que tenemos”. Y no es malo! es sólo una estrategia para no seguir viviendo miserablemente.

Aunque puede que algunos veamos mejor la otra opción, de hecho es probablemente más recomendable a largo plazo. Me refiero al “cambio potencial”, llamemos así a la “habilidad de todo ser humano para autoanalizarse (a sí mismo, su vida, sus relaciones, sus posesiones, etc.); valorar (positiva o negativamente) con sinceridad el resultado de este análisis; y desarrollar herramientas de cambio para encontrarse a gusto con los resultados”. Evidentemente, esto es el camino hacia la autorrealización personal.

Parece que la segunda opción conlleva un mayor esfuerzo personal y, es bien sabido, que el humano medio es bastante vaguete.

Es difícil sentirse realizado en el mundo actual

Y sí, tienes razón, resulta que es muy fácil ser vago tras ocho horas de trabajo agotador, repetitivo y, muchas veces aburrido. Tras lo cual, llegamos a casa, y lo único que nos apetece es tirarnos en el sofá y dejar que la caja tonta nos derrita el cerebro. Corrijo, que nos lo derrita aún más que esas ocho horas de trabajo diarias, agotadoras, repetitivas y, muchas veces aburridas.

Claro está que cuando llegan esos benditos días de vacaciones sólo queremos descansar y no hacer nada que merezca un gran esfuerzo para nuestro cerebro derretido. Porque parece que si hacemos un intento más por ponerlo en funcionamiento, será la última vez que lo hagamos. Nuestra mente vive al límite todos los días, es lógico que no queramos utilizarla para nada más de lo necesario.

Y es por esto por lo que, tantas personas, sufren crisis de identidad y realización. Porque no tenemos tiempo ni ganas para dedicarnos más a nosotros mismos.

Por qué no alcanzamos el bienestar

También es esperable, por esa regla de tres, que prefiramos conformarnos, en vez de luchar por lo que queremos. Pero hay algunos que no soportan la hipocresía.  Aún hay personas que no permiten que los esclavicen ni los controlen, personas que se salen de la norma porque la norma les da igual. Porque sólo VIVEN, y ellos lo saben, para que su VIDA merezca la pena ser vivida. No viven con la intención de que otros se aprovechen de sus energías, ni permiten que les dejen seco el cerebro a cambio de casi nada. ¿O quizá sí? A cambio de dinero!

Dinero.

Que palabra tan importante…

Capaz de controlar a miles de millones; capaz de matar de hambre a otros tantos millones; capaz de comprar vidas, lealtades, guerras, naciones e ideales… Al fin y al cabo, capaz de mover el mundo.

Y sin embargo no es nada ¿De qué le sirve a nuestra alma el dinero si lo único que busca es la felicidad? Lo que, da la casualidad, es una de las pocas cosas que no se pueden comprar.

Comenzar a VIVIR con mayúsculas

Seguramente, si estás aquí y has seguido leyendo después de llamarte estúpido y vago, es porque estás de acuerdo conmigo o, al menos, me entiendes. Entonces, no hará falta que te intente convencer de que el dinero es el cáncer de nuestro mundo, y todos estamos enfermos.

Quizá habría que extirparlo de nuestras vidas para poder ser libres (al menos en la medida de lo posible). Al fin y al cabo el dinero es como una droga, y eso sólo puede producir dependecia. Pero si pudiéramos dejar de preocuparnos tanto por aquello que es sólo material, estaríamos más cerca de la libertad.

Y quizá siendo libres tendríamos fuerzas y ganas de reconstruirnos, de modelar nuestras vidas a placer, de dejar de conformarnos con un techo bajo el que subsistir, un frigorífico que llenar y unas facturas que pagar. Para empezar a preocuparnos simplemente por una VIDA PLENA. Pues todos sabemos que VIVIR con mayúsculas es muy distinto a existir, que es lo que solemos hacer todos los días de nuestras vidas.

¿Qué es la VIDA con mayúsculas?

Esa pregunta lleva intentando ser contestada desde el principio de los tiempos, y pocos han sabido qué responder. Bueno, está claro que para VIVIR hay que existir, pero eso es solo una nimia parte del concepto que nos ocupa.

Desde mi punto de vista, a partir de mis conocimientos en Psicología, y desde mi experiencia personal, podría decir que: para tener una VIDA PLENA hay que existir, pero con dignidad, con orgullo, con ganas de seguir existiendo, con libertad para poder decidir cómo seguir haciéndolo, con la posibilidad de conocer y autorrealizarse, con la opción de ir allá donde nos lleven los pies, con la capacidad de ser como queramos ser, de amar a quien queramos amar, de creer lo que queramos creer y de pensar en lo que queramos pensar.

VIVIR consiste no sólo en llenar el estómago, sino en satisfacer además el alma (aquello que los psicólogos llamamos “mente”) y al corazón. Porque solo así dejaremos de tener tanta hambre!

Solo así podremos conformarnos, pero porque de verdad queramos y sin tener que volver a engañarnos.

Y con todo esto, aparte de querer despertar un poco ese cerebro que te están derritiendo y apelar a tu conciencia crítica, lo único que quería llegar a decirte es que, si quieres alcanzar la felicidad, el dinero no es la respuesta. Puede ser incluso parte del problema.

En resumen…

Quizá sea más fácil alcanzar una vida plena si comienzas a disfrutar de tus días, saborear cada experiencia, amar con locura, vivir como mereces; hacerlo todo como si no hubiera un mañana y el momento PRESENTE fuera el mejor regalo que jamás te hayan hecho (aunque sepas que sí hay un mañana y no te permitas despegarte tanto de la realidad, claro! ¿Pero lo pillas no?).

Que para alcanzar la felicidad, el camino más corto y más recomendable es que dejes de conformarte, que te dediques más tiempo a tí mismo y comiences a disfrutar de cada segundo que pasa como si nunca se fuera a repetir (algo que, de hecho, es así).

Aprender a valorar el momento presente es un facto básico para nuestra salud emocional. Mindfulness es una muy buena técnica para conectar con el presente, si quieres saber más sobre ello, pincha aquí.

Porque la vida no es más que eso: una sucesión de segundos que se nos escapa entre los dedos. ¿Vas a seguir perdiendo el tiempo?

 


Imagen de la entrada: Diseñado por Freepik

 

PsyOn Wheel

Continuando con el primer punto (“Un Manual para la Vida”) de la Presentación, podemos decir que este portal se va a centrar en el desarrollo de las áreas humanas que te explico más adelante. Éstas pertenecen a la que hemos bautizado como “PsyOn Wheel” o, lo que popularmente se ha conocido como “la rueda de la vida”. Y son estas áreas las que, al encontrarse en equilibrio, nos pueden reportar una gran sensación de auto-competencia y plenitud:

La técnica de desarrollo personal “la rueda de la vida” se ha desarrollado y completado a partir de otras teorías más conocidas, como la de Maslow (Pirámide de Maslow). Esta última se basa en que nuestra vida se sustenta sobre los pilares de una pirámide cuyos escalones son niveles motivacionales. Estos van desde lo más básico (necesidades fisiológicas, necesidades de seguridad o necesidades sociales) hasta lo complejo (necesidades de logro y reconocimiento o necesidades de autorrealización).

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